Encuentros para la construcción de una mayoría popular

El jueves, 26 de abril, en el anexo de la Cámara de Diputados, se dieron cita numerosas organizaciones políticas y sociales e importantes referentes del campo nacional y popular. El encuentro, convocado bajo la consigna "Encuentro por la democracia, para aportar a la construccion de una mayoría popular" contó con la presencia de dirigentes de Forja, Propuesta Política de los Trabajadores (PPT), Frente Progresista Popular (FPP), Frente Grande, Socialismo para la Victoria, Kolina, ANCLA, Partido Comunista, Movimiento Humanista y Solidaridad entre otros; y se contó con las exposiciones de Gustavo López, Jorge Ferraresi, Pedro Wasiejko, Aníbal Ibarra, Gustavo Cárdesa, Jorge Rivas, Jorge Kreyness, María Elena Nadeo, Inés Iglesias, Coco Garfagnini(Tupac) y Damián Rilo, entre otros.

En palabras del dirigente del Frente Grande, Eduardo Sigal: "Un conjunto de organizaciones políticas y sociales, preocupadas por los tarifazos, la situación económico-social y el desmadre que hay en la Argentina, hemos resuelto reunirnos, por que la consecuencia de todo esto es el achicamiento de la democracia, como parte de un plan que proviene de los centros de poder, que lleva a que tengamos cada vez poderes menos independientes, presos políticos, represión a las manifestaciones populares, muertos en esas mismas movilizaciones y, la verdad, es que es imprescindible defender la democracia, ya hemos vivido mucho tiempo en dictadura en Argentina y no queremos volver nunca más, como se dijo en el año 83, a esa situación. Estamos entonces dispuestos a aunar esfuerzos y a lanzar un movimiento de mayorías populares en defensa del Estado de derecho.

Arrancamos con esta iniciativa en la Cámara de Diputados, el 10 de mayo continuamos en el municipio de Moreno con la presencia de Raúl Zaffaroni, hacia un debate con las organizaciones políticas y sociales, y el día 18 continuamos en San Martín. Doy estos ejemplos para indicar que este es un camino que hemos iniciado y que pretendemos que continúe, que se desarrolle y que incorpore a nuevas organizaciones. Que se transforme en una demanda del conjunto de la sociedad, para que nunca más tengamos limitaciones el Estado de Derecho. La perspectiva tiene que ser pensar en una democracia más efectiva, más participativa, que invada todas las cuestiones que tienen que ver con la justicia, la economía, el poder desde las organizaciones sociales y, por eso, pensamos que el final de este camino tiene que ser la reforma de la constitución.

Texto de la Convocatoria


ENCUENTRO POR LA DEMOCRACIA, PARA APORTAR A LA CONSTRUCCION DE UNA MAYORIA POPULAR


 Un grupo de dirigentes políticos del campo nacional, popular y de izquierda, hemos decidido promover una campaña de debate y acción política en defensa de la democracia, gravemente amenazada por el actual gobierno de las corporaciones. Nos proponemos recorrer las instituciones y los diversos lugares públicos de nuestro país para llevar adelante la discusión de esta urgente problemática. 

Como lo dijo el llamamiento hecho por diversas personalidades en noviembre pasado: ”Desde que Macri asumió como presidente cambiaron muchas cosas. Una de ellas es clara: hay menos libertades, menos garantías, menos derechos”.

Los sucesos que sacuden la conciencia democrática de nuestro pueblo se suceden sin solución de continuidad: prisión en causas amañadas y que no respetan las leyes vigentes de luchadores sociales y políticos, ensañamiento contra las personas como es el caso de Milagro Sala y sus compañeros que ya llevan detenidos y maltratados más de dos años desoyendo descaradamente las recomendaciones y resoluciones de organismos internacionales; prisión y persecución judicial a ex funcionarios del gobierno anterior por el solo hecho de serlo, incluyendo a la ex presidenta Cristina Kirchner y su familia. La descarada publicitación de escuchas filtradas a la prensa cipaya y la abierta participación de los servicios de inteligencia en operativos políticos y judiciales. A lo que hay que agregar el escandaloso juicio para extraditar a Facundo Jones Huala. 

Encubrimiento del poder ejecutivo a la Gendarmería y la Prefectura en hechos tan graves como las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel y creación de un clima de permisibilidad para que  corporaciones del sistema punitivo (policial, judicial y penitenciario) se sientan alentadas a cometer todo tipo de arbitrariedades en el camino de instalar temor y resignación, elementos propios de un estado policial y autoritario. Utilización del poder del Estado  y de las corporaciones mediáticas para conculcar la libertad de expresión cesanteando periodistas, impulsando la autocensura con amenazas y coerción económica, retirando todo apoyo a la creación artística, impulsando descaradamente la censura sobre los artistas que considera opositores y creando a través del discurso oficial y de los medios adictos un clima de oscurantismo, de xenofobia contra los habitantes provenientes de países hermanos, de ataques y difamación a la lucha por los derechos de los pueblos originarios, de indiferencia ante la discriminación de la mujer y la ola de feminicidios y  de desprecio por la diversidad sexual.

Vemos permanentes  intentos de llevar adelante leyes que consagren las restricciones a la democracia, como el intento de reforma del Código Penal para imponer según ellos “una nueva doctrina” sobre el papel de las fuerzas policiales en la sociedad. O la reforma a la Procuración Nacional luego de la expulsión por presiones públicas de la Dra. Gils Carbo, campaña capitaneada por el propio Presidente de la República; el intento de modificar el Consejo de la Magistratura poblándolo de representantes de la corporación judicial y vaciándolo de representantes electos por del pueblo. Promoción de una reforma a la ley de partidos políticos para que baste una condena en primera instancia para impedir que alguien se pueda presentar como candidato, reeditando el método de la proscripción de triste memoria en nuestro país.

 A lo que ahora hay que sumarle entre otras cosas una campaña contra los sindicatos y amenazas a dirigentes sindicales y sociales. Últimamente se ha vuelto a hablar de modificar el rol de las Fuerzas armadas involucrándolas en roles de represión interna con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y la protección de las riquezas naturales. Todo esto mientras se hace múltiples operaciones para tratar de terminar con los juicios a los genocidas de la dictadura y liberar a los que están condenados. Este esquema se repite con algunas variantes en Brasil y otros países de la región, esbozando un verdadero nuevo Plan Cóndor capitaneado desde los EEUU.

Entendemos que todo esto apunta a impedir y doblegar la cada vez mayor reacción popular ante el rumbo del gobierno y sus políticas. Además es evidente que tratan de dificultar la vida de las organizaciones populares, la utilización del espacio público y el acceso del reclamo y la protesta al amplio conocimiento público, condiciones centrales para resistir y construir una alternativa de gobierno distinta. 

Pero además existe el enorme riesgo que aún superadas esas dificultades y reemplazado el actual gobierno por otro de un signo distinto, éste se encuentre con enormes impedimentos  para poder cambiar el rumbo y satisfacer las legítimas necesidades populares.

No solo se heredaría una descomunal deuda externa que condicionaría enormemente al país; no solo habría que reconstruir la industria y la producción nacional desde un punto ruinoso a donde la están conduciendo y arrostrar la recuperación de las empresas estatales que una vez más están siendo desmanteladas lo mismo que el sistema de seguridad social. Sino que a estos y  otros males de la “pesada herencia” Macrista, le tendríamos que agregar profundas heridas institucionales, culturales y de moral pública. En definitiva un retroceso de la Democracia en toda la línea. Y la democracia, como lo enseña la historia, no se restablece solo como un acto de voluntad de un gobierno, sea cual fuere, sino en un arduo proceso político, cultural e institucional que lleva años.

 Entendemos  la Democracia no solo como una suma más o menos armónica de reglamentos y sistemas de gobierno y convivencia, sino como la expresión más representativa de la cultura y la forma de vida de una Nación, que solo se puede desplegar en un estado de libertad y derechos.

No queremos que continúe el espectáculo bochornoso del actual poder judicial, no queremos corporaciones policiales (Llámense gendarmería, Prefectura, Policía Federal o provinciales) que se autogobiernen y cuya idiosincrasia sea la de una guardia armada del privilegio y los poderosos y una amenaza a los de abajo y a la libertad. No queremos a las Fuerzas Armadas involucradas como fuerzas represivas en los conflictos de la sociedad argentina. No queremos bases de los EEUU en nuestro territorio. Debemos revertir el cada vez más agudo proceso de monopolización mediática que lesiona la libertad de opinión de millones.

Respaldamos y participamos en la noble lucha de los movimientos de Derechos Humanos de larga trayectoria en nuestra Patria así como la  del Foro por la Democracia y la Libertad de los Presos políticos y todas las acciones del movimiento popular en estos temas. Valoramos la capacidad y la valentía de juristas de nota, importantes intelectuales y demás personalidades que denuncian la situación que se está creando. Nos enorgullecemos de la reacción popular que han tenido los intentos de aplicar el dos por uno a los genocidas y la gran movilización por justicia en el caso de Santiago Maldonado entre otras batallas grandes y pequeñas.
Las fuerzas políticas que por distintos caminos buscamos la unidad para construir una alternativa al actual gobierno, debemos sentirnos particularmente convocados a mirar de frente esta gravísima amenaza y a pronunciarnos y movilizarnos por la plena vigencia del estado de derecho, por la libertad y la democracia.

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