Las mujeres del Frente Grande Nacional repudiamos profundamente la tapa de la revista Noticias y a su violento director el Sr. Fontevecchia que, ciertamente impacta por su odio de género.

Las mujeres del Frente Grande Nacional repudiamos profundamente la tapa de la revista Noticias y a su violento director el Sr. Fontevecchia que, ciertamente impacta por su odio de género.

Podríamos enmarcar esta tapa en las definiciones de la Ley 26.485, no obstante, pensamos que es mucho más grave que la violación de una ley. No se trata únicamente de violencia simbólica y mediática, su discurso desde lo simbólico se inscribe y toma partido en contra de la lucha por el ejercicio y conquista de nuevos derechos que las mujeres venimos librando históricamente.

El relato de la tapa de la revista es pre moderno y se enmarca en la lógica del poder que siempre es desigual, entre los que lo ejercen y los que son dominados. La Sra. Expresidenta Cristina Fernandez de Kirchner es una de las líderes más importantes del siglo XXI en América Latina y la más importante en nuestro país. Lo que no soporta Fontevechia, tal como no aceptaban los varones de la Baja Edad Media y de los siglos posteriores, era la posibilidad del ejercicio del poder en manos de otro colectivo que no sea el de los varones blancos y propietarios guerreros o religiosos. La tapa desacredita a Cristina tal como la Santa Inquisición, instrumento de poder, lo hacía con el saber y el poderío de las Mujeres, proceso de odio que llevó a la hoguera a las mujeres más independientes, más sabias y más poderosas de la transición a la Modernidad y allanó el camino a la burguesía para encerrarnos por siglos en el hogar doméstico, en el desempoderamiento político, económico, educativo y cultural más absoluto.

Esa tapa no es ingenua, es una tapa que equipara al poder de las mujeres con la idea, que atraviesa la cultura patriarcal, de que las mujeres somos portadoras de poderes sobre naturales dados por un pacto demoníaco y cuando esto no es así, las mujeres somos madres que paren y cuidan hijos. 
Fontevecchia no respeta el poder político de las mujeres, porque al no reconocer a Cristina Fernández como la más importante lideresa de nuestro país y querer convertir esa realidad de inteligencia y liderazgo en una vulgar caricatura donde mezcla los elementos que históricamente condenaron a las mujeres, con un acto mágico o religioso que le da la potestad de convertir a dos líderes políticos en unos niños amamantados por una mujer satisfecha en esa función creadora, dadora de alimento y capaz de dominación. Ni Cristina es una bruja o una madona, ni Alberto Fernández y Sergio Massa dos hombres aniñados víctimas de algún sortilegio sobrenatural.

Cristina es la dirigente política de la hora y representa un proceso histórico, social y político más vasto que ella misma. Cristina emerge como la conductora de un movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans, que no piensa dar un paso atrás en la disputa del poder político, económico, cultural y erótico. Cristina representa al pueblo argentino en sus luchas por la construcción de una patria libre, justa, soberana, nacional, popular, democrática y feminista.